La doctrina de la Preservación de la Palabra de Dios

por José Luis Torres

La Biblia, la Palabra de Dios, ha sido el blanco de ataque de Satanás y de sus huestes infernales. Desde el día que el hombre habitó en la tierra, hasta nuestros días, Satanás ha perpetrado un ataque despiadado en contra de la Palabra de Dios en mil y una formas. Ha atacado desde dentro, y desde fuera; lanzando dardos de duda al corazón de los inconstantes, y corrompiendo la mente de los ingenuos en seminarios e instituciones modernistas y liberales, seudo-intelectuales.

Desde fuera ha usado el materialismo, el humanismo, el existencialismo, al ateísmo, dirigido por personas que nunca afirmaron ni ser religiosas, como los emperadores romanos al inicio de la era cristiana; Voltaire, Marx, Lenin, Bertrand Russell en tiempos más recientes. Fue atacada también por personas e instituciones, como la Iglesia Católica, que en nombre de Dios, cegaron la vida de miles de inocentes por el único pecado de querer posar su mirada sobre las páginas de una Biblia en el idioma vernáculo del pueblo, y no la autorizada versión Vulgata latina; todo esto en contra del mandamiento explícito del Señor Jesucristo mismo de escudriñar las Escrituras (Juan 5:39).

¡Gloria al Señor! Su Palabra ha soportado los más violentos ataques, y resistido las más duras pruebas. Su contenido sigue siendo probado como el único libro capaz de transformar (no sólo reformar) al ser humano; que sigue trayendo convicción al corazón, y sigue siendo la fuente de aliento del agobiado por los afanes y vicisitudes de la vida. La Biblia sigue teniendo poder.

¿Tenemos la Palabra de Dios en la actualidad? ¿Existe la revelación de Dios en forma escrita el día de hoy? ¿Alcanza esa revelación a todos los pueblos, de todas las edades, o está limitada en forma prejuiciosa a una raza, en un idioma, en una época? ¿Podemos estar seguros que el libro más amado que sostenemos en la mano los creyentes hispanos, conocido como la Biblia Reina-Valera, es en realidad la Palabra de Dios?

La respuesta a estas y otras preguntas relacionadas se pueden despedir sencillamente con una sola respuesta: con un rotundo ¡! Y la razón de tal aseveración es simplemente por la Doctrina de la Preservación.

Qué enseña esta doctrina, y cómo se extiende a la Biblia Reina-Valera es el propósito del presente artículo.

¿Qué dice la Biblia de sí misma? ¿Qué alcance tendría, y hasta dónde llegaría su influencia? ¿Qué bases tenemos para decir que la Biblia Reina- Valera, en su versión antigua (1909) o en la revisión de 1960, es la Palabra de Dios para el mundo de habla castellana en 1994?

  1. En base al carácter de Dios

    1. Sabemos que tenemos la Biblia, la Palabra de Dios, porque Dios nos asegura que Su Palabra está firme, inamovible, establecida en los cielos por todos los siglos.

      En el Salmo 119:89 leemos: Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos.

      La palabra permanece, viene del verbo natseb en hebreo que significa establecer, afirmar, afilar, asentar. La idea es que la Palabra de Dios, ha sido establecida, fundada en el cielo, y por lo tanto no puede ser removida, ni derrumbada, ni adulterada.

      Los siguientes versículos nos confirman porqué la Palabra de Dios está bien fundada.

      v. 90 Por la fidelidad de Dios: De generación en generación es tu fidelidad; tú afirmaste la tierra, y subsiste.

      v. 91 Por mandato de Dios: Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, pues todas ellas te sirven.

      v. 92 y 93 Porque Dios vivifica al hombre con ella: Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido. Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado.

      v. 94 y 95 Porque Dios salva a los que buscan sus mandamientos: Tuyo soy yo, sálvame, porque he buscado tus mandamientos. Los impíos me han guardado para destruirme; mas yo consideraré tustestimonios.

      v. 96 Porque, Dios promete indestructibilidad a su Palabra: A toda perfección he visto fin; amplio sobremanera es tu mandamiento.

    2. Los atributos de Dios atestiguan que tenemos la Palabra de Dios en español:

      1. La omnisciencia de Dios, pues Él escribió la Biblia, y guió a los traductores a que transmitieran su mensaje. Las palabras utilizadas por los traductores conllevan el mismo mensaje que los originales.

        En contraste: los enemigos de la Reina-Valera, ignoran el significado de las palabras. Por ejemplo, en Romanos 6:23, quieren que la Biblia en español diga: el salario del pecado es la muerte, asemejándolo a la versión en inglés, que utiliza la palabra wages.

      2. La justicia de Dios, pues cómo juzgaría en el Juicio del Gran Trono Blanco a tan numeroso pueblo que ha hablado español, si nunca tuvieron oportunidad de conocer sus estatutos.

      3. El amor de Dios, pues Él no dejaría a ese mismo numeroso pueblo de habla castellana, por más de 400 años, siendo el tercer idioma más hablado del mundo, con más de 500 millones de personas que lo hablan, sin tener acceso a su incontaminada Palabra de Dios, desde que se tradujo la Reina-Valera hasta ahora; sino que sólo se las daría a un pueblo en una lengua, por el mismo período de tiempo.

      4. La verdad de Dios, pues Dios ha dicho que: los cielos y la tierra pasarán, pero mis Palabras no pasarán (Mateo 24:35). Si la Palabra de Dios solamente permanece perfecta en el idioma inglés en la actualidad, y Él prometió que sus promesas eran para todos los pueblos: Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare (Hechos 2:39); y ya que han habido, obviamente, varios períodos en la historia en los que no ha existido la Biblia en inglés; entonces Dios no es veraz. Pero, como Dios sí es veraz, y su Palabra ha existido siempre, y en más de un idioma a la vez, entonces la Biblia existe hoy, no solamente en griego, hebreo e inglés, sino también en español, en su incorruptible Biblia Reina-Valera. ¡Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso! (Romanos 3:4).

      5. La omnipotencia de Dios, pues Dios no sería capaz de preservar su Palabra en más de un idioma a la vez.

      6. En la sabiduría de Dios, pues Dios no es tan ignorante, como nos quieren hacer creer los que atacan la Reina-Valera, para esperar que la gente que no habla inglés, entienda la Biblia en ese idioma.

      7. La misericordia de Dios, pues de otro modo, ¿cómo pudo comprender la Sra. Elba Aguilera de Torres (mi madre) que era pecadora, y que sólo Cristo la podía salvar, cuando asistió a un servicio en la Primera Iglesia Bautista en la ciudad de México, y aceptar a Cristo como su Salvador, saliendo del yugo de la Iglesia Romana?; y ¿cómo, un par de años más tarde, el menor de sus hijos, a la edad de nueve años, convencido por el Espíritu Santo de su pecado, fue movido a aceptar a Cristo como su Salvador, y a los diecisiete años, ser llamado a predicar el mismo libro con el que fue salvo; y en los últimos tres años, dedicarse a defender las verdades contenidas en ese libro, a través de la presente publicación?

        ¡Y como estos pobres hispano-parlantes, millones y millones de personas en el mundo entero, y en todas las épocas de la era cristiana, han sido salvos por la Palabra preservada de Dios en español, por la misericordia y la gracia de Dios!

      8. La inmutabilidad de Dios, pues si Dios prometió hacer algo, y luego cambió de parecer, entonces es inconstante. Antes bien, porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. (Malaquías 3:6)

      9. La soberanía de Dios, pues Él decidió, desde la eternidad, establecer Su Palabra, y preservarla por todas las generaciones, y no necesita que una mosca, o una chinche, o cualquier otra criatura insignificante, incluyendo al hombre (hispano o anglo), decida por Él, cuándo nos daría a los pobres ignorantes hispano-parlantes Su Palabra, o cómo debería decir tal o cual versículo, o aun decirle, de qué textos debía traducir Su Palabra al español.

      10. La eternidad de Dios, porque Su Libro tendría que rebasar todas las barreras de tiempo, y alcanzar a todas las generaciones.

      11. La inmensidad de Dios, porque Su Palabra había de sobrepasar todas las fronteras de espacio, para beneficio de todos los pueblos.

      12. La santidad de Dios, pues Su Palabra no podría llamarse Santa Biblia, si permitió que fuera contaminada y corrompida.

      13. La fidelidad de Dios, pues Dios es fiel a Sí mismo (2 Tim 2:13), a Su Palabra (Hebreos 11:11), y a Su pueblo (1 Corintios 1:9); y ese pueblo incluye a los hispanos salvados por la gracia de Cristo.

      14. La auto-existencia de Dios, pues Dios es el Jehová, el Yehwah, el YO SOY, y Cristo es el YO SOY, la Palabra o Verbo de Dios encarnado, que permanece para siempre (Hebreos 13:8); y si el YO SOY ha dejado de ser en algún tiempo, no sería entonces Dios; pero como sí es Dios, el YO SOY, puede ser el YO SOY, en más de un idioma, y para más de un pueblo a la vez.

      15. La omnipresencia de Dios, pues no estaría en medio de un pueblo que lo alaba, siguiendo los estatutos de un libro contaminado, que presentara un mensaje distorsionado; no obstante Él está en medio de su pueblo hispano (Mateo 18:20) que se congrega en su nombre, y eleva a Él sus alabanzas (Salmo 22:3).

        Por supuesto éstos no son todos los atributos de Dios, pero esta lista apenas sí muestra que la preservación de Su Palabra descansa inevitablemente en Su carácter. ¿Es, o no es Dios, Dios?

  2. En Base al carácter de Cristo

    Los mismos atributos de Dios son los de Cristo, pues Él es el Dios eterno. No obstante, cuando Cristo anduvo en la tierra, de sus propios labios salieron las siguientes promesas:

    En Mateo 24:35; Marcos 13:31; y Lucas 21:33, Cristo dijo: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Tres veces el Nuevo Testamento registra las mismas palabras, para que en boca de tres testigos quede establecida la promesa (Deuteronomio 19:15). ¿Es Cristo un mentiroso? Si usted es de los anglos presuntuosos (pues no todos son presuntuosos), que discriminan a otras razas, usted dirá: "Sí, pero eso lo dijo respecto a mi Biblia King James" ¿O sí?, entonces ¿cómo sé yo de estas promesas? ¿De dónde las aprendí? ¡Ciertamente no de la King James, sino de la Reina-Valera!

    Si usted no puede recibir las Palabras de Cristo en español, como están contenidas en la Reina-Valera, entonces vea lo que que le espera en Juan 12:48: El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

    Cristo tuvo respeto por la Palabra de Dios, Él dijo: No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido (Mateo 5:17-18). Muchas cosas de la ley (de la Palabra de Dios) no se han cumplido, de modo que debe haber existido Su Palabra en más de un idioma, durante todos los siglos, para que se cumpla la ley. Me cuesta trabajo pensar que Dios tuviera que esperar a que un grupo de "gringos" presuntuosos, nos vinieran a dar la Biblia a los hispanos hasta los últimos tiempos. Cristo creyó la Biblia y la respetó; ¿es ingenuidad que los hispanos lo hagamos ahora?

  3. En Base al carácter de la Biblia misma

    La Biblia misma nos dice, además de los pasajes ya citados, lo siguiente:

    Salmo 119:160 La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia

    Isaías 40:8 Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra de Dios nuestro permanece para siempre.

    Salmo 19:7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. (Aborrecedores de la Reina-Valera, ¡Crean y practiquen este versículo!)

    1 Pedro 2:24-25 Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre. Esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.

    La Biblia es digna de creer. Yo soy hombre, y soy falible, pero la Palabra de Dios no. No me crea a mí, ¡crea lo que dice la Biblia! No sé cómo puede alguien decir que la Reina-Valera no es la Palabra de Dios preservada pura, a la luz de estos pasajes.

    Los mismos pasajes que utilizan los aborrecedores de la Reina-Valera, para justificar su irreverencia, osadía, y falta de respeto hacia la Palabra de Dios, cambiando las palabras que Dios guió a hombres llenos del Espíritu Santo, para que las pusieran en Su Palabra en castellano, son los mismos apsajes que los condenan por meter sus sucias manos en la Santa Palabra de Dios:

    1. Deuteronomio 4:2 No añadiréis a la palabra que yo [Jehová] os mando, ni disminuiréis de ella para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene.

    2. Proverbios 30:5-6 Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso.

    3. Apocalipsis 22:18-19 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las palgas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía,Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.

      Este es un testimonio triple en contra de los que quiten y pongan a la Palabra de Dios. ¡Qué osadía! y ¡Qué sentencia!

  4. En Base al carácter de los que aceptan la Biblia, y los que la rechazan

    La Palabra de Dios es el crisol que prueba las palabras de los hombres. Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso. Dejemos que la Biblia pruebe el carácter de los que la defienden y creen en ella, y el de los que la atacan, la critican, no creen en ella, ni la practican.

    El libro de Santiago prescribe la mejor manera para conocer si una persona es realmente salva o no; si realmente es cristiana o no:

    1. En primer lugar, en Santiago. 1:22 somos exhortados a ser hacedores de la Palabra y no tan solamente oidores. Si usted examina la vida privada de aquellos que atacan la Biblia (en cualquier idioma), y la de los que la defienden, encontrará que sus frutos los pondrán en evidencia. Los que creen en la Reina-Valera, la predican, la viven, se deleitan en ella en sus devocionales personales, y ganan almas con ella. Pregunte a los que la atacan si hacen lo mismo; y ya no digo con la Reina-Valera, sino con cualquier Biblia.

      Las iglesias que están creciendo más rápido en California, son iglesias hispanas que usan la Reina-Valera. Las iglesias bautistas que están creciendo más rápido entre el pueblo hispano, son iglesias que usan la Reina-Valera.

      Muchos ignoran por voluntad propia, por estar cegados con lo "grande" de su raza, de su idioma, y de su país, de las iglesias en Centro y Sur América que tienen miles, sí, literalmente, miles de miembros, y siguen creciendo. En el Salvador, en Nicaragua, en México, en Costa Rica, etc., etc., etc. almas están siendo ganadas, e iglesias siendo edificadas con la Biblia Reina-Valera. ¿Por qué había de honrar Dios una Biblia corrupta?

    2. En segundo lugar, Santiago 1:26 dice que: . . .si alguno se cree religioso, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. Aquel que tiene la osadía de decir que Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera eran monjes católicos, y que tradujeron la Biblia de la Vulgata Latina, son personas que no refrenan su lengua, y los engaña su corazón. Decir, sin todos los detalles, que esos hombres fueron monjes católicos, sin decir que el convento de San Isidoro, cerca de Sevilla, España, era un convento refugio de creyentes neo-testamentarios, y un asilo para los traductores de la Biblia, y que por ello, la Inquisición la cerró, martirizando a muchos de ellos, entre ellos a Julianillo Hernández, el famoso distribuidor de Biblias, pero que providencialmente, Casiodoro de Reina, y su compañero, Cipriano de Valera lograron escapar; es ser mentiroso, y no refrenar su lengua.

      No decir que Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera fueron monjes, así como Erasmo, Lutero, Melanchton, y muchos de los héroes anabautistas, fueron monjes antes de ser creyentes; es no refrenar la lengua y mentir contra la verdad

      Decir que los traductores de la Reina-Valera utilizaron la Vulgata, y no decir que todo traductor en el siglo XVI y XVII, incluyendo los traductores anglicanos de la King James, pues la versión original de 1611 de la King James contiene los libros apócrifos, como la Vulgata católica; e incluso, no decir que Erasmo mismo, para la edición de su Textus Receptus, texto que subraya la versión inglesa de la King James (y la de español también), tradujo de la Vulgata Latina al griego, aquellos pasajes en donde no encontró ningún manuscrito en griego, es mentir y no refrenar su lengua.

    3. En tercer lugar, Santiago 2:14,17 dice: . . .hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿podrá la fe salvarle? . . . Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Obras, obras, obras. Obras es la evidencia de la fe. La fe, o supuesta fe, de alguien que no tiene obras, no es fe; y por lo tanto, no puede salvarle. Encuentro difícil llamar "hermano" a alguien que, por ignorancia o a sabiendas (ignorancia no es excusa, Levítico 5:17), muestra una fe muerta al atacar sin misericordia una Biblia, sólo porque no se conforma a otra versión en su idioma, como él cree que debe conformarse. Una vez más, el fruto, y las almas ganadas de los que creen en la Reina-Valera; y la ausencia de éste de parte de los que no creen en ella, es la prueba de fuego de credibilidad en la Reina-Valera, como la Palabra de Dios.

Conclusión

Ese grupo de anglos al que se ha hecho referencia en repetidas ocasiones a través de este artículo, y de toda esta edición de APOLOGIA, se han dado a la interminable tarea de comparar versiones de las Biblias, en también interminable número de versículos (normalmente los que a ellos les conviene). No citan autoridades, eruditos, ni las fuentes de historia, sino simplemente tienen la osadía de proponerse como las autoridades finales, queriendo ser los Tyndales, los Enzinas, de nuestro tiempo. (Ese mismo grupo me invitó a colaborar con ellos, haciéndome esas promesas).

Podemos debatir, citar fuentes, comparar textos, gritar, patalear, ofender, indignarse, acusar, y decir todo lo que uno quiera; pero el hecho permanece: ¿Es Dios, o no, capaz de preservar Su Palabra? Dígale que no a mi madre, que fue al cielo en 1984, por poner su fe en la persona del Cristo, que le predicaron de una Reina-Valera. Dígale que no a la señora analfabeta, que con lágrimas en los ojos pasó al frente en mi iglesia, el domingo pasado, en respuesta a la invitación de aceptar a Cristo, como resultado de que prediqué de la Reina-Valera. Dígale que no a mi hijo Barac de tan sólo dos años de edad, a quien le digo que se tiene que portar bien, porque Dios dice en Su Palabra (la Reina-Valera) que a Dios no le gusta la desobediencia. Dígale que no a esos indios chiapanecos en el Sur de México, que por instigación de la Iglesia Católica, han sufrido persecución y hasta muerte por creer en el evangelio que les ha sido predicado con una Reina-Valera. Dígale que no a Cristo, cuando en el Juicio del Gran Trono Blanco, o en en Tribunal de Cristo, le tenga que dar explicaciones del porqué tuvo tal osadía para decir que la Biblia Reina-Valera no era confiable, que era corrupta, que estaba contaminada, y que la tradujeron unos monjes católicos de la Vulgata Latina. ¡Dios tenga misericordia de su alma!

¡Bendito sea Jehová, nuestro Dios, que nos ha amado tanto, que nos ha dado el gozo de conocer de su Hijo a través de Su Santa Palabra, inmarcesible e incontaminada, la versión Reina-Valera!